LA NECESIDAD DE MOVIMIENTOS COOPERATIVOS

Reactivación económica en la actual crisis mundial vista por un dirigente chileno

La crisis sanitaria mundial del último año demostró, con creces, que los modelos económicos actuales han propiciado la mala distribución de las riquezas, la carencia de empleos y la crisis social, problemáticas que se han agudizado alarmantemente en el mundo por la pandemia del Covid-19.

Durante el último trimestre móvil de febrero-abril de 2021, la tasa de desempleo en Chile subió a un preocupante 10,2% según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Todas estas situaciones solo plantean una interrogante: ¿cuál es la razón de este derrumbe económico y cómo reactivar la economía?

El escenario parece ser evidente. El individualismo, la falta de participación, distribución y colaboración entre las distintas empresas no favorece a las economías locales. Es por eso que hoy cumple un papel fundamental el modelo de cooperativas y la asociatividad.

Teniendo en cuenta que la naturaleza de las cooperativas no es producir utilidades y dividendos individuales, es una excelente opción el modelo cooperativo, pues él tiene como objetivo crear puestos de trabajo dignos, permanentes y justamente compensados con equidad para todos sus miembros, ya que la distribución es social, porque el modelo cooperativo sigue este lineamiento.

Por esto es fundamental que las pequeñas y medianas empresas se adapten a los nuevos hábitos de consumo y a las nuevas tecnologías, como, por ejemplo, a las ventas por internet o ecommerce, además de realizar un trabajo mancomunado asociativo entre ellas. Este tipo de trabajo no sólo favorecerá a las PyMEs, sino al desabastecimiento producido, porque ciertos productos se mantienen en pocas personas, industrias o empresas; situación que no habría ocurrido si se cumplieran estándares que inspiran el modelo asociativo y cooperativo. De esta forma, no se perderán materias primas en el mundo, para entregarlas de manera constante y con un equilibrio que permita llegar a cada una de las personas que necesitan de los diferentes insumos que hoy el mundo requiere.

Definitivamente, no estuvimos preparados económica y tecnológicamente para esta pandemia, lo que nos imposibilitó el poder generar y realizar la distribución económica para el continuo funcionamiento de pequeñas y medianas empresas, además de la distribución de insumos. Por esto es fundamental conocer, analizar y poner en práctica este modelo de las Cooperativas.

Debemos abandonar los modelos económicos individualistas, ya que de esta forma el avance de la distribución es lento y desigual para todos sus actores. Hay que arraigar un modelo equilibrado, de repartición justa y de trabajo mancomunado.

Es bueno destacar que los modelos de cooperativas a nivel mundial han podido seguir funcionando y trabajando debido al avance y la transferencia tecnológica entre las cooperativas, las que se proveen de insumos para poder entregar un mejor servicio a sus asociados y clientes. Por eso es muy importante mirar el modelo cooperativo para poder traspasarlo a diferentes instancias o emprendimientos donde se requiera implementar como modelo económico, social y tecnológico.

Debido a los altos costos que han sufrido las materias primas en las diversas áreas, es importante revisar como poder enfrentar después de la pandemia toda la acción que requiera de inyección a la economía y al levantamiento de todas las PyMEs e industrias que, por una u otra causa, tuvieron que cerrar sus puertas.

Según datos de la propia Alianza Cooperativa Internacional (ACI) en el mundo existen casi 3 millones de Cooperativas, y en torno a ellas 280 millones de personas. Es decir que el 10% de la población mundial ocupada es parte de una Cooperativa.

Es por eso que hoy el movimiento cooperativo, que en el mundo lleva más de 170 años, cumple un papel relevante y fundamental en la reactivación económica, para poder hacer acción en conjunto en cada uno de los procesos que exige el mundo.

Manuel Bello
Director de COPELEC